TcD - Juan 19:18, 31-32

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Pastor Hermes Espino

JUAN 19:18.

La expresión “tengo sed”, denota la parte humana de Cristo. No es de extrañar que tuviera sed después de haber pasado por todas las torturas desde su arresto en Getsemaní. En ese momento final es la única vez que Jesús pide algo para sí, pero en vez de agua le dieron vinagre. Probablemente era vino agrio que los soldados acostumbraban a beber. Aun así, lo tomó.

Luego que Jesús tomó el vinagre, dijo “consumado es”, es decir, todo ha sido terminado. Se llevó a cabo el propósito por el cual Él había venido a la tierra: Cumplir la obra de redención de la humanidad.

Y habiendo inclinado su cabeza, entregó el espíritu”. El dio su vida voluntariamente; nadie se la quitó. Hoy Jesús nos llama y nos dice: “Si alguno tiene sed, venga a mi y beba”. Juan 7:37.

JUAN 19:31-32.

Queriendo deshacerse rápidamente de los cuerpos, los judíos pidieron a Pilatos que ordenara quebrar las piernas a los crucificados para acelerar la muerte (v.33). Pero al acercarse a Jesús, vieron que estaba muerto, por lo que no se las quebraron a Él.

Para garantizar que realmente estaba muerto, uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, saliendo sangre y agua.

Estos dos elementos indican dos grandes beneficios que se obtienen mediante la obra redentora de Jesús.

  • A-   La sangre es para expiación. (Levítico 17:11).
  • B-   El agua para purificación. (Ezequiel 36:25)


La culpa del pecado, solo con sangre puede borrarse, y la mancha del pecado, solo con agua viva se puede limpiar. Zacarías 13:1.